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martes, 3 de septiembre de 2019

DesapareSer

Cuerpo volátil, de formas sinuosas y corazón de papel, aprende a estar aquí, en mis pies. Así, cuando yo no esté, tu serás... Procura tener siempre un lugar donde ir, sobre todo, cuando de donde quieras escapar sea de ti mismo, aprende, de una vez por todas, a volar...

Llorar, sin mayor o necesaria explicación, por el simple hecho de llorar, de romperme para volver a unir los pedazos y armarme a conciencia de lo que quiero ser. Lloro por mí, por todos, como quien juega al escondite. Busco razones para entender, para seguir, para recobrar el sentido, me difumino, me desvanezco, caigo, me quiebro. 
Me incorporo, me miro en el espejo, busco rescatar esa parte de mí que permanece intacta, me encuentro, respiro. Vuelvo la mirada atrás, a la niña que fui, quiero abrazarla, rescatarla de su dolor, decirle que todo va a estar bien, que ya no estará sola ni se sentirá abandonada, que nada es su culpa. Que a veces los adultos se extravían en su agobio, ellos también tienen miedo. 
Escribo, para no olvidarme de mi, para atestiguar la vida, para acompañarme, para decirme, porque es como hablar en silencio y en voz alta, porque no se hacer otra cosa mejor. 
Pienso, siento, lloro, respiro, leo, me muevo, vuelvo al cuerpo, a su plasticidad, a sus formas concretas, que me adivinan y dicen más de mi de lo que yo jamás pudiera decir. 
Escucho a Nina Simone, canto con ella, bailo sus canciones, voy a la cocina a prepararme una taza de té de cacao con papelón, (porque a la tristeza hay que saber también como acompañarla... Por eso, té de cascarillas de cacao tostado con cacao en polvo y papelón) entonces algo en mi se acomoda, se revierte, vuelve y estoy de regreso otra vez, siento mis pies, camino, me muevo, me detengo, lloro... Tal vez es porque extraño a los que se fueron, o por las veces que he sido yo quien ha estado lejos y ausente, tal vez sean las noticias, los tiempos que corren, que me distraen de lo importante, de lo que permanece, lo que transmuta, lo innegociable, de la belleza que salva y es tanta! Del amor.  Porque siento que me voy haciendo noche y quiero guardar registros de mi.
Ne pas penser… Je ne veux pas penser, Je pense que je ne veux pas penser. Il ne faut pas que je  pense que je ne veux pas penser. No quiero saber lo que pasa allá afuera, hoy no, hoy quiero guardarme en el silencio de la palabra escrita. Salvaguardarme en eso que me alimenta desde siempre. Porque hay preguntas ineludibles que sólo se responden en la soledad y el abandonamiento de los sentidos.
Desaparecer, para poder estar, para volver a ser.
¿Parecer? Yo no sé parecer.