Hacer una pausa y tomarse el tiempo para sentarse, con las ventanas abiertas y el alma dispuesta.
Beber infusiones de plantas aromáticas sembradas con amor en el suave calor del sur.
Salir a caminar durante horas, sin preocuparse mucho por el tiempo... Ya la prisa hallará maneras de encontrarnos.
Divagar entre palabras, silencios, recuerdos y fotos antiguas y volver siempre volver...