Tengo la quietud de un roble; inquebrantable, inamovible, reposo en la gravedad del deseo. Aún cuando todo en mi es movimiento, tránsito, mudanza... A ratos vuelo, otros repto.
Habito espacios incorruptibles de un cuerpo que se sabe límite, espacio, tiempo.
Soy la respuesta a mi propia incertidumbre, esta piel que me cubre, soy amor, soy miedo.
Soy todo lo que de mi nace, soy verbo, montaña, cielo, un palpitar en el tiempo, la metáfora de un sentimiento.
Me redimo, me desvanezco, soy nada, aire, vacío, silencio.