A veces la vida te da golpes de realidad, te enfrenta a verdades incómodas, te desubica de tu elemento, te saca de contexto. Otras veces es menos metafórica y más concreta, puede que te enfrentes a situaciones de alto riesgo o arrastren tu infinita humanidad por el asfalto de una tarde cualquiera y quedes expuesto a tu suerte, por ejemplo.
Suelo ser una persona bastante precavida, sin embargo, debo confesar que me atraen sobre manera los retos, todo aquello que pone en riesgo mis certezas, que deviene en un desafío. No me gustan los atajos emocionales, yo prefiero el camino largo y la conversación existencial a los "tips cafetinescos" y la sonrisa falsa. No creo en las dietas express, ni en como convertirte en millonario siguiendo 10 pasos. Creo más en las acciones concretas que en las promesas y en el trabajo continuo y disciplinado que en los milagros que ocurren por destino o por azar (aunque no los desestimo, para nada en absoluto)
No creo en príncipes azules, creo en el compromiso y en la determinación que guían a un hombre a tomar la decisión de estar a tu lado, en las alianzas que creamos con nuestro andar por la vida juntos y en los acuerdos que se renuevan como contratos cada día, todos los días.
No sé si creer en la suerte, prefiero pensar que hay buenas y malas elecciones y que todas son igual de válidas e imprescindibles cuando de aprender a crecer se trata.
Creo que con tenacidad, esfuerzo y mucha disciplina, puedes conseguir habitar el cuerpo que quieres, así como poblar la mente y el alma de pensamientos y sentimientos que te reivindiquen y te den paz. Creo en el cultivo de un estilo de vida saludable como vía de acceso a una existencia plena y en la meditación como una disciplina para estar en contacto con tu ser interior y mantenerte enfocado.
Creo en el yoga como filosofía de vida y en el arte como forma de ser, de estar, de decir, de sentir.
Creo en el encuentro de almas, en la voluntad de hacer de todo una enseñanza. En la integridad y la honestidad como herramientas, sobre todo cuando se trata de nosotros mismos.
Creo en el lenguaje del cuerpo y en la danza como el invento mas sublime y hermoso del ser humano. Creo en las dinámicas, en la dialéctica y en la física cuántica.
Creo en la música como vía de exploración, creo en la dignidad, el respeto y la paciencia como una de las más grandes virtudes por cultivar.
Creo en el amor, más allá de cualquier idea sublime, como en una acción concreta, como una energía que nos moviliza, nos sana, nos conecta, nos nutre de vida...
Si alguna vez, a Usted le pasa como a mi y como a tantos otros, que nos hemos visto al borde de una situación extrema de violencia, en sus muchos y muy variados matices y se siente en la casi incontenible necesidad de hacer una suerte de inventario de sus propios valores y creencias. Una vez superadas la indignación, la rabia y la tristeza, abrace sus miedos, acompañese! Ni Ud, ni yo, ni nadie, estará solo, si se tiene a sí mismo, si descubre el coraje y la disposición, de observar, escuchar, atender al momento presente, desde todas sus perspectivas, con todas sus consecuencias y posibilidades. De transitar los distintos estados del alma, hacerlos parte de la experiencia de estar vivos. Tengase paciencia, entienda que todo toma su tiempo, aprenda a perdonar a quien le hizo daño y si se atreve a ser aún mas audaz, atrevido, e ir más allá de la experiencia y profundizar; agradezcaselo. Si, de gracias por lo sucedido. Por rudo que parezca, son a menudo esos vértigos de la existencia los que nos reubican, los que nos traen de vuelta a nosotros mismos, los que nos hacen probar la validez de lo que profesamos, tenemos, creemos, pensamos, sentimos, somos. No estoy diciendo con esto que Ud deba permanecer inmune a los agravios o deba permitir que se le atropelle o que ame a su agresor, saber establecer límites es básico en cualquier forma de relación sana. Lo que busco resaltar, es lo importante que resulta aprender a trascender el hecho en si y descubrir que nuestra actitud frente a lo que sucede determina nuestra calidad de vida.
No caiga en la trampa fatal del victimazgo y la revancha. Todos, sin excepción, batallamos con dificultades personales, aunque no todos tenemos los medios para combatirlas. Antes de reaccionar, de gritar, de dejarse llevar, respire... Exhale... Soltar el aire fuera hace que Ud se libere de emociones tóxicas y sentimientos dañinos, apréndase de memoria un mantra, recítelo cuantas veces sea necesario, escuche música, baile.
Haga del amor un credo, practíquelo en todas sus formas, bajo cualquier circunstancia, sin excusas ni pretextos. Permita que toda su tensión se disuelva, entréguese al placer de la bioquímica que recorre su cuerpo, rindase ante la presencia del otro, amelo. Haga del amor un propósito, una razón de ser, una vocación, un ejercicio, sientase retado. Si Ud es como yo y disfruta de las experiencias extremas, amar sin condiciones, sin expectativas, sin razones, sin garantías, sin certezas, sin distinción y por encima de todas las cosas, entonces nos veremos enfrentados en una gran contienda...
Yo me arriesgo! Y Ud?