Cuerpo volátil, de formas sinuosas y corazón de papel, aprende a estar aquí, en mis pies. Así, cuando yo no esté, tu serás... O aprende, de una vez por todas, a volar...
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martes, 10 de mayo de 2016
Aprendiendo a decirlo en prosa
Creo en los acuerdos tácitos, más que en los contratos. En el encuentro de almas, en el lenguaje de dos cuerpos que se tocan, en los discursos hechos de besos. Creo que nadie sale ileso de un abrazo y que no hacemos el amor, es él quien nos hace a nosotros a imagen y semejanza, como bien decía Cortázar. En el valor de las cosas sencillas y en eso de que "un gesto vale más que mil palabras" Creo en la vida antes de la muerte, en el poder transformador de una caricia, la complicidad de una sonrisa, en la trascendencia de la forma, en la magia, la música de las esferas, la química y la matemática. Creo en la condición humana, más allá de la barbarie y de todo el daño que nos hemos causado entre nosotros y al planeta. Creo en la supervivencia de las especies y el resurgimiento del ave fénix, como mito, realidad y promesa. Creo que nuestro mayor compromiso aquí en la tierra, es trabajar nuestras estructuras mentales, para crear espacios de percepción más amplios, más profundos, más empáticos, desde la posibilidad y la certeza. Creo en el arte, en la poesía, la literatura, los rituales y las sincronías. Creo con convicción y con arraigo, con pasión y con ternura, con fe, con devoción, con miedo, con duda. Creo que el camino del "eterno retorno" está poblado de metáforas, aromas y canciones y que en ese continuo volver a nosotros mismos, nos encontramos en el otro. Soy piel porque me tocas, existo porque me piensas, eres en mi porque te siento, porque percibo tu dolor, tu amor, tu rabia, tu tristeza, tu alegría, tu grandeza... De que iba esto? Ah! si, de aprender a decirlo en prosa: te quiero con la fuerza de la rosa de los vientos.