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martes, 11 de octubre de 2016

Evisceración

" Los abismos atraen. Yo vivo en la orilla de tu alma. Inclinado hacia ti,sondeo tus pensamientos, indago el germen de tus actos. Vagos deseos se remueven en el fondo, confusos y ondulantes en su lecho de reptiles.
¿De qué se nutre mi contemplación voraz? Veo el abismo y tu yaces en lo profundo de ti misma. Ninguna revelación. Nada que se parezca al brusco despertar de la conciencia. Nada sino el ojo que me devuelve implacable mi descubierta mirada."

Juan José Arreola "Gravitación"


Con cierta predisposición y la prisa propia de quien se entrega al amor y la pasión, se fué despojando de si misma. Lenta, ensimismadamente, ajena a la mirada del otro que la presencia tan de cerca, que la siente, la respira. Una a una caían al olvido sus prendas, sus temores, sus dudas, casi simultáneamente, como si fueran una misma cosa. Suerte de simbiosis en la que cuerpo y alma se mimetizan, se encuentran, se abrazan. 
Ya para entonces la invitación es inevitable y tácitamente, con la cadencia y la sincronicidad de quienes danzan, te aproximas, te sumerges en el cuerpo del otro, haces de su piel, de su tacto una extensión de ti misma. 
Con sigilosa vigilia te observas, te extravías en sensaciones y eres testigo mudo de como todo tu ser, yace totalmente expuesto, inquebrantable, total y absolutamente vulnerable. Para este momento ya no eres sólo la contemplación de un cuerpo desnudo, eres sangre, hígado, corazón, vísceras, pulso, risas, fluidos, amor, deseo.
Un encuentro de dos que se aman puede ser furtivo, ocasional, permanente. Trivial, trascendente, físico, emocional, recurrente. Puede dejar huellas, memorias, cicatrices. Puede incluso, para los más místicos, llegar a ser un ritual de iniciación a la consciencia superior o para los despiertos un viaje al auto conocimiento. O para los más vanales una invitación al placer y la lujuria explícita. Un encuentro entre dos que se aman es un acto de comunión, una ceremonia, una promesa. Un estar, un ser con el otro más allá de la experiencia, un acto psicomágico, un descubrimiento maravilloso.
Un encuentro entre dos que se aman, puede ser una isla desierta, una puerta de salida, la llegada, o el eterno retorno. Un asomarse al abismo, un ir, un volver, un quedarse o desaparecer, un paraíso o un infierno. Un encuentro de dos que se aman es la entera consagración de todo un universo.